1.- En los preparados homeopáticos casi no
existe principio activo.
En la mayoría de los casos, las diluciones empleadas son
cercanas a una dilución al infito. Eso implica que en la disolución casi no
queda ni siquiera traza del compuesto empleado. ¿Cómo se puede producir
curación si casi no hay medicina? Un simple cálculo, empleando las masas
moleculares y el número de Avogadro, muestran que la mayoría de los preparados
homeopáticos son simplemente agua.
2.- El principio de similitud carece de base teórica y
experimental.
El principio de “lo similar cura lo similar” no tiene base
alguna, ni se explica de ninguna manera como lo hace. ¿Un esquince se cura
golpeando la zona afectada?¿La diabetes se cura ingiriendo azúcar? No hay
ningún estudio que avale este principio de la homeopatía, ni justificación
teórica alguna del mismo.
3.- No existe comparación contrastada sobre
la efectividad de un tratamiento homeopático.
No hay ningún estudio estadístico publicado que muestre el
efecto de un medicamento homeopático comparado con uno de la llamada medicina
tradicional.
4.- No hay relación causa-efecto entre las
supuestas mejorías producidas por un tratamiento homeopático.
Hay personas que mejoran, pero no hay estudios que muestren
estadísticas acerca de qué mejorías se deben a remisiones espontáneas (ocurren
con frecuencia) o a efecto placebo.
5.- No hay nada que permita diferenciar los
efectos de un tratamiento homeopático del efecto placebo. Los únicos
estudios estadísticos publicados sobre tratamientos homeopáticos no muestran
resultados que difieran significativamente del efecto placebo.
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