El padre ha declarado ante el juez que utilizaban métodos homeopáticos pero sí habían llevado a los niños al médico con anterioridad, y aunque la policía no ha encontrado registro de estas visitas, el padre ha dicho que en su ordenador tiene escaneadas las recetas que le dieron.
En concreto, ha precisado que el niño sufría una afección respiratoria -la misma que la madre- de la que tenía crisis y para la que le suministraban Ventolín, además de productos naturales.
El fiscal asegura que la familia no asume la muerte del menor, especialmente la madre, y tanto ella como los hermanos -de 14 y 16 años- han dicho que esperaban que se despertara.
El padre ha precisado que pensaban que el niño "dormía", aunque ha reconocido que le practicó maniobras respiratorias, como masajes cardíacos y boca a boca, y han dicho que no percibían el fuerte olor que desprendía el cuerpo.
"La madre sigue sin aceptarlo. Solo quieren seguir aferrados al cuerpo del niño", ha relatado el fiscal, que ha definido a la familia como profundamente religiosa.
Ha asegurado que tras la muerte, la familia "se volcó, se encerró y hacía vida entorno al cadáver", y pensaba que rezando podría despertar.
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